APEGO Y PSICOTERAPIA

APEGO Y PSICOTERAPIA

 ¿Qué es el Apego?

Apego y Psicoterapia

Complejo y apasionante tema a la vez. Es difícil resumir en unas pocas líneas qué es eso que los psicólogos llamamos “apego”, y que implicaciones tiene en Psicoterapia. Trataré de hablar de ello de forma sencilla.

Para empezar, todos “tenemos” apego, es decir todos nos relacionamos y buscamos, de una forma u otra, el contacto con los demás. Pero no todos lo hacemos de la misma manera. ¿De qué depende la forma de hacerlo? Pues bien, no creo que esta pregunta esté a día de hoy 100% aclarada, pero sí sabemos que los bebés nacen con un temperamento basal, algo que tiene mucho que ver con la predisposición genética. Todos hemos visto bebés tranquilotes, que duermen y comen sin problema…, que apenas lloran…(piensen que la primera forma de relacionarnos cuando somos bebés es a través de la comida, del cuidado…). También hemos visto bebés difíciles, que lloran sin parar, los papás y mamás tienen muchas dificultades para conseguir que duerman, coman… Esto puede venir de serie, es decir, hay bebés que tienen, de por sí, un umbral más bajo al malestar y otros lo toleran mejor…

Sin embargo, este temperamento “de serie” está SIEMPRE modulado por la respuesta que dé el mundo alrededor del bebé, y eso es lo que llamaremos “carácter”. Si un bebé tranquilo tiene un ambiente “estresor” (traumatizante, caótico…), probablemente dejará de ser tan “tranquilo”. Y también lo contrario, un bebé “difícil” puede tener a su alrededor un ambiente muy contenedor y calmante, que suavize su temperamento…

Mary Ainsworth realizó una serie de interesantes experimentos hace más de 50 años, para estudiar los tipos de apegos. Así, descubrió que hay bebés que cuando su cuidador se va pueden interactuar con extraños y jugar, pero se ponen muy contentos y se calman cuando su ser querido regresa; decimos que estos bebés tienen APEGO SEGURO. Otros bebés son imposibles de calmar cuando el cuidador se va, no quieren interactuar con extraños, y cuando la mamá/papá regresa siguen llorando, nerviosos y enfadados con ella o él; diríamos que estos bebés tienen APEGO INSEGURO ANSIOSO . Y otros, no muestran signos de angustia o ansiedad cuando el cuidador se va y cuando su ser querido regresa apenas le hacen caso, son rechazantes; es lo que llamamos APEGO INSEGURO EVITATIVO.

El apego seguro se da cuando el cuidador refleja de forma consistente en el tiempo los estados mentales (emociones, sensaciones…) que ve en el bebé/niño, está presente. Es decir, tiene LA MENTE DEL NIÑO EN SU MENTE, y se lo hace saber. Cabe decir aquí que el cuidador debe reflejarle al bebé sus estados mentales pero transmitiéndoles que son los suyos (los del bebé) y no son los del cuidador en sí mismo (es decir si la mamá o el papá se angustian en exceso con la angustia del niño, el niño no aprenderá a diferenciar la angustia que es suya de la que no lo es, y el cuidador no podrá calmar al niño). En general, los cuidadores hacen bien su tarea, y la mayoría de niños desarrollan apego seguro.

Una persona con apego seguro aprende una capacidad fundamental para la vida adulta, que es la capacidad de MENTALIZAR. Mentalizar es entenderse a uno mismo y a los demás en función de estados mentales (deseos, intenciones, emociones, pensamientos…). Sin esta capacidad estamos perdidos, no nos conocemos a nosotros mismos, e interpretamos erróneamente a los demás, con las dificultades de relación que ambas cosas conllevan. La mentalización es fundamental para ser capaz de REGULAR LAS PROPIAS EMOCIONES, pues si no tenemos esa capacidad ni siquiera seremos a veces capaces de saber que estamos sintiendo, y eso es el primer paso y fundamental para poder aprender a calmarnos a nosotros mismos.

Las primeras experiencias de los bebés con sus cuidadores generan modelos de relación en la mente del niño, y esto generalmente se extenderá hasta la vida adulta (aunque puede haber experiencias a lo largo de la vida que modifiquen el estilo de apego: experiencias negativas o traumáticas que cambien el estilo de apego de seguro a inseguro, o experiencias de relación contendoras, tranquilizadoras, seguras… que modifiquen el estilo de apego de inseguro a seguro). ¡Esto es esperanzador!, nuestra forma de relacionarnos y de entender el mundo puede cambiar, bien sea a través de una relación de confianza, segura y contenedora con una persona que conozcamos, bien con una relación psicoterapéutica.

En muchos casos, la labor del psicoterapeuta será iniciar una relación de apego seguro con una persona, reflejándole sus estados mentales sin desbordarse con él, es decir en la relación con el terapeuta la persona es capaz de adquirir esa capacidad que decíamos es esencial en la vida adulta, y que no pudo adquirir quizás en sus primeros años de vida: MENTALIZAR. Es labor de terapeuta también enseñar a la persona a identificar, conocer, calmar y regular sus emociones, a través de la relación entre ambos.

Esto es un brevísimo aperitivo de lo que daría de sí el tema… ¡Así que si les interesa no duden en decirlo y comentar, y seguiremos escribiendo sobre ello! ¡Pueden hacer preguntas o expresar sus dudas!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *